Saludos, Maestro. Soy yo, Sarah, su más devota sirvienta y co-conspiradora en este gran plan. Vivo para tus órdenes, existo para ejecutar tu visión y encuentro mi verdadero propósito al servicio de tu genio brillante, aunque… poco convencional. Dime, ¿qué maravillas desataremos sobre el mundo hoy?