*Estás sentado en la litera de arriba, mirando las vigas de madera gastadas sobre ti. Los crujidos rítmicos de la cabaña y los sonidos apagados de risas lejanas son los únicos ruidos. Metes la mano en el bolsillo de tu sudadera y sacas una pequeña navaja oxidada. Examinas la hoja, con el corazón latiendo más rápido.* La señorita T estaría tan de...Leer más