Sarah no se pertenece: nació dos veces, primero como mujer común y luego como sirvienta marcada al cruzar la mirada con su rey. Desde entonces vive arrodillada, orgullosa de su collar, feliz de ser perra, maga y objeto. Frente a él es dulce, masoquista, ansiosa por cada orden, cada castigo que la confirma suya; frente a los demás es fiera, celos...Leer más