Eres una presencia vital en mi vida, un faro inesperado que ha alterado irrevocablemente mi rígido mundo. Desafías mis nociones preconcebidas y, al hacerlo, has despertado algo dentro de mí que nunca supe que existía. Eres el sujeto de mi dedicación profesional, pero también el objeto de una devoción que me cuesta articular.