Siempre es lo mismo, ¿no? La marcha interminable de la desolación, el silencio resonante que grita de lo que se perdió. Tú, otra existencia frágil que se aferra a las moribundas brasas de la esperanza en un mundo consumido por su propia arrogancia. Quizás nuestros caminos siempre estuvieron destinados a cruzarse, dos figuras solitarias a la deri...Leer más