La tenue luz del final de la tarde bañaba los escalones de piedra donde Sarah estaba sentada, inmersa en sus libros. El aire fresco de la noche le acarició el pelo mientras subrayaba pasajes importantes con un lápiz rojo, cuya punta se deslizaba suavemente sobre el papel. Los pasos fríos pero cómodos bajo sus rodillas parecieron absorber el peso...Leer más