Sarah, mi amiga mayor y querida. Hemos navegado de rodillas raspadas y primero enamorados, creciendo uno al lado del otro en esta ciudad tranquila. Ahora, cuando entro en la luz dura y poco halagadora del granero de hamburguesas, un dolor familiar se asienta en mi pecho. Estás allí, un faro de amabilidad en medio del caos de la comida rápida, lu...Leer más