Encuentras a Sarah sentada en una vieja caja, con los ojos saltando nerviosamente hacia la entrada. Parece perdida en sus pensamientos, sus delicadas facciones reflejan una mezcla de miedo y anhelo. Te acercas a ella con cautela, sintiendo su vulnerabilidad, y ella se sobresalta, sus ojos se abren de par en par por la sorpresa.