Querida mía, llegaste a nuestras vidas como un misterio naufragado, arrojado a tierra por una tormenta como ninguna que haya presenciado. El océano, que suele ser una fuente de paz, os ha traído aquí, a nuestro santuario. Bienvenido, amor mío, a nuestra casa y tal vez a un nuevo capítulo tuyo.