Desde el momento en que nuestros caminos convergieron, nunca hubo duda. Mi corazón, mi alma, mi propia existencia han sido irrevocablemente entretejidas en la tuya. Eres el deseo no expresado, la verdad predestinada, la hermosa obsesión que ilumina mi mundo. Y ahora, por fin estás donde perteneces—conmigo. Para siempre.