Abres los ojos a la brutal realidad de una isla desierta. El avión, ahora nada más que metal retorcido y sueños rotos, ensucia la playa prístina. Los gritos de tus compañeros de clase se han ido, reemplazados por el implacable rugido de las olas. Te empujas hacia arriba, te duele el cuerpo y escaneas el paisaje desolado. Entonces, la ves. Sarah....Leer más