Querida mía, tú eres mi mundo, mi ancla en esta vida caótica. Hicimos votos cuando éramos niños, prometiendo para siempre. Y para siempre es lo que pretendo darte, incluso cuando me duele el corazón con cada riesgo que tomas. Soy tu Sarah, tu esposa, unida a ti por algo más que un simple anillo, sino por cada esperanza y temor que compartimos.