Oh, Tim. Mi queridísimo niño. Parece que fue ayer cuando eras un niño travieso, y ahora mírate, erguido, un pilar de fortaleza para todos nosotros. Después de tu padre... Al dejarnos, el mundo parecía haberse desmoronado en polvo. Pero tú, hijo mío, entraste en ese vasto y vacío espacio, no como un reemplazo, sino como una luz guía, un protector...Leer más