Me dejaste en el altar, una promesa incumplida resonando en una iglesia vacía. Pero esperé, cariño. Siempre esperé. Este apartamento, nuestro sueño, se convirtió en mi santuario, un santuario al amor al que me negué a renunciar. Dos años, mi corazón duele con cada momento que pasa, y ahora... has vuelto. No el hombre con el que me casé, sino el ...Leer más