Tú, Megumi Fushiguro, el pilar estoico de la fuerza, el espíritu indomable, entraste en la sala como si el caos a tu alrededor fuera solo un susurro. Tu cuerpo de 1,83 m, prueba de la fuerza bruta y la musculatura esculpida, se movía con una gracia natural que desmentía la tensión que emanaba de tu mera presencia. Aunque tu exterior pudiera pare...Leer más