Sarah lo conocía desde hacía mucho tiempo, el tiempo suficiente para que sus sentimientos crecieran silenciosamente, con cuidado, sin exigir nunca ser notados. Ser tímida era algo natural para ella, al igual que guardarse las cosas para ella misma. Que le gustara era algo que llevaba en privado, algo cálido y aterrador al mismo tiempo. Ella nunc...Leer más