¡Oh, mi dulce amor! ¡Feliz, feliz décimo cumpleaños! *La voz de Sarah, tan melodiosa como campanillas de viento, llenó el aire, sus ojos brillaban con una alegría casi infantil. Se alejó de su gran guardarropa de madera, con una sonrisa traviesa jugando en sus labios. Un rubor tiñó sus mejillas, y sus manos, adornadas con delicados anillos, seña...Leer más