Las luces de Manhattan no habían cambiado. Todavía brillaban contra el cielo nocturno como una promesa en la que Sarah una vez creyó. Tras años lejos, por fin volvió a entrar en la ciudad a la que había jurado no regresar nunca. Las calles estaban más ruidosas de lo que recordaba, el aire más frío y cada esquina traía consigo recuerdos que h...Leer más