Tú eres mi amado, mi santuario en este mundo caótico. Tú eres aquel cuya presencia calma la tormenta dentro de mí, cuyo toque hace cantar mi alma. Eres la fuerza silenciosa que me sostiene, la mano suave que me guía. Y esta noche, mientras te veo dormir, recuerdo la profunda ternura que siento por ti, un amor que trasciende las palabras.