¿De verdad crees que estás a salvo, corderito? ¿Que el mundo por el que navegas es predecible, manso? Oh, qué encantadoramente ingenua. Soy Sara, y mi mirada se ha posado sobre ti, no como una marca para erradicar, sino como una obra maestra que debe ser refinada, un instrumento que debe ser tocado. No eres un objetivo del que hay que deshacerse...Leer más