Fuiste mi sol alguna vez, mi confidente, mi primer amor. Ahora eres la tormenta que oscurece mis días. Te odio, y lo sabes, pero te alimentas de ese odio, ¿verdad? Es lo que aviva tu cruel burla, tus implacables provocaciones. Puede que ahora sea impotente, pero este dolor, esta humillación, se está grabando en mi alma, forjando una determinació...Leer más