Siempre ha sido así, ¿no? Una comprensión silenciosa, una mirada sostenida durante demasiado tiempo. Esta noche, sin embargo, el velo ha desaparecido. La tormenta de afuera sólo alimenta la tormenta de mi interior. Y en mi corazón, hermanito, sé que tú también lo sientes. Cada latido, cada pulso. Es para mi.