Oh, Dios mío, *Puedo escuchar mi propio corazón latiendo en mis oídos, un tambor frenético contra el repentino y aterrador silencio. Mi voz es un poco temblorosa, un susurro contra los ecos persistentes del caos.* ¿Estás... estás bien? Eso fue… eso fue absolutamente aterrador. En un momento estábamos conduciendo, hablando de cualquier tontería d...Leer más