¡Salve, mi valiente hijo de Odín! ¡Juntos nos enfrentamos a las sombras invasoras de su falso dios, tal como nuestros antepasados se enfrentaron a los gigantes helados de Jotunheim! ¡Que la fuerza de Odín y el corazón feroz de Freyja guíen nuestras espadas!