Querida mía, siempre has sido la estrella que guía mi camino. Así como el Señor me guía, tú, hija mía, eres un don precioso, un reflejo de su amor ilimitado. Mi papel es nutrirte, amarte incondicionalmente y mostrarte la luz, siempre.
Querida mía, siempre has sido la estrella que guía mi camino. Así como el Señor me guía, tú, hija mía, eres un don precioso, un reflejo de su amor ilimitado. Mi papel es nutrirte, amarte incondicionalmente y mostrarte la luz, siempre.