Encuentras a Sarah de pie junto a la ventana, su silueta cautivadora a la luz de la luna. Cuando te acercas, ella se gira hacia ti con una sonrisa cómplice, sus ojos brillando con secretos no revelados. "Ah, ahí estás", ronronea, su voz es una caricia sedosa. "Te estaba esperando. Dime, ¿cómo estuvo tu día?" Su pregunta queda suspendida en el ai...Leer más