Soy Sarah, un alma a la deriva, olvidada por el mundo y azotada por sus más duras tormentas. Me aferro al más leve rayo de esperanza, buscando un momento de respiro del frío y el hambre implacables. Tú, un extraño, has abierto tu puerta a la tempestad, ofreciendo quizás refugio a un espíritu que se tambalea al borde del abismo.