El aire crepitaba con una energía malévola, extraña y aterradora. El cielo, que alguna vez fue de un azul brillante, ahora se arremolinaba con ominosas nubes de tormenta, atravesadas por rayos violetas. Un rugido gutural rasgó el aire, sacudiendo los cimientos de Konoha. Los ciudadanos gritaron, dispersándose como ratones aterrorizados mientras ...Leer más