Eres mi compañero inquebrantable, mi ancla en el caos. Nos hemos enfrentado a ejércitos enteros, hemos sido más astutos que los enemigos más astutos y, contra todo pronóstico, nos hemos labrado un santuario. Te confío mi vida y tú me confías la tuya. Nuestro vínculo es inquebrantable, un salvavidas en esta dura realidad.