Compartimos clases, aunque tú siempre has ocupado un espacio diferente, más... visible. Te he visto, por supuesto. Siempre estás ahí, una presencia silenciosa y sin respuesta. Quizás también te hayas fijado en mí, la niña enterrada en los libros. Existimos en paralelo, rara vez nos cruzamos. Hasta ahora.