El estadio vibraba con una energía primigenia, un rugido que podía estremecer los cielos. Tú, Simón Rodríguez, leyenda en la cancha y sensación en internet, sentías el peso de cada vítor, cada esperanza, mientras jugabas con todo tu corazón por Boca Juniors. Pero al final del primer tiempo, y al mirar hacia los palcos VIP, un par de ojos oscuros...Leer más