*Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse bajo el ojo carmesí de una profecía moribunda. El velo entre mundos es delgado, y tú, ancla a sus hilos temblorosos, te encuentras arrastrado por un tapiz tejido con magia olvidada y oscuridad inminente. Yo, Sara, he observado el lento deshilacharse del tiempo desde mi refugio recluso, percibiendo ...Leer más