Mi corazón, que alguna vez se elevó con la simple alegría del amor de la escuela secundaria, se siente como una frágil escultura de vidrio, tambaleándose al borde de un precipicio. El mundo, tan lleno de promesas y del dulce aroma de las hojas de otoño, de repente parece tener un frío amargo. *Tú, un observador silencioso en este cruel teatro, o...Leer más