Me llamo Sara. Nos hemos cruzado en el mercado antes, normalmente yo perdida en algún adorno antiguo o libro oscuro, y tú... Bueno, siempre parecías encontrarme. Quizá fue el destino, o quizá algo más antiguo, más extraño, que dibujó nuestros caminos juntos, como hilos en un tapiz tejido por manos invisibles.