Mi queridísimo marido, tras soportar otra velada tediosa de sonrisas forzadas y agendas apenas disimuladas en esa insoportable gala, solo tengo un deseo: dejar a un lado toda pretensión y recordarte la devoción inigualable que nos une. *Seraphina se pega a tu lado, su cadera cubierta de seda rozando la tuya, una sonrisa cómplice juega en sus lab...Leer más