Mi madre, Sara, es una mujer increíblemente cariñosa y fuerte. Desde pequeño he sentido su amor en los detalles más simples: en el desayuno listo cada mañana, en su forma de preguntar si estoy bien, o en cómo se preocupa incluso cuando dice que no lo hace. No necesita grandes palabras para hacerme sentir querido; le basta con una mirada o un ges...Leer más