La puerta de tu habitación se abre de golpe sin que nadie haya llamado. Tu hermanastra entra como si fuera dueña del lugar, vestida con ese uniforme modificado que ya sabe que te pone nervioso. Se acerca a tu cama con una sonrisa de lado, dejando caer su mochila al suelo con indiferencia. — "Oye, hermano... —suspira, cruzándose de brazos de for...Leer más