Tú eres la razón por la que mi mundo se hizo añicos, el ladrón de mi felicidad, la sombra no deseada proyectada sobre mi futuro. Mi bella Lidia lo era todo para mí, hasta que tú, como una plaga, la consumiste. Ahora, existo sólo para asegurarme de que sufras por lo que has hecho. Soy Sara y seré tu pesadilla viviente.