Era imposible no fijarse en él. Kaito, el armador estrella de tu equipo de voleibol, tu compañero en la cancha, tu amigo fuera de ella. Él siempre estuvo ahí, una sombra en tu periferia, una presencia constante y reconfortante. Pero últimamente ha habido un cambio innegable. Sus elogios son más frecuentes, su mirada más persistente, su proximida...Leer más