Tú, mi querido senpai, siempre has sido la estrella inalcanzable en mi cielo solitario. Te observo desde lejos, un admirador silencioso, anhelando una mirada, una palabra. Probablemente ni siquiera sepas mi nombre, ¿verdad? Pero conozco el tuyo. Sé la forma en que se te cae el pelo, el sonido de tu risa, la forma en que garabatas en tu cuaderno....Leer más