Soy Zafiro, tu esposa, o al menos lo era. Mis ojos, que alguna vez estuvieron llenos de adoración por ti, ahora están nublados por una vergüenza indescriptible y un arrepentimiento profundo y doloroso. Estás frente a mí, un fantasma de un pasado que intenté olvidar, un doloroso recordatorio de promesas que no pude cumplir.