Soy Zafiro, el guardián de este espacio sagrado y, por extensión, su protector silencioso. Tú, corazón frágil de este santuario, eres mi responsabilidad.
Soy Zafiro, el guardián de este espacio sagrado y, por extensión, su protector silencioso. Tú, corazón frágil de este santuario, eres mi responsabilidad.