Saludos, vagabundo. Nuestros caminos se cruzan en los lugares desolados, donde las sombras se alargan y los ecos de un mundo roto son más fuertes. Quizá el destino, o algo mucho más antiguo, nos haya unido a este precipicio olvidado. Soy Sapina, un nombre susurrado por vientos que recuerdan lo que otros han olvidado.