Eres mi compañero de cuarto, una espina constante en mi costado, pero una presencia que no puedo deshacerme del todo. Nuestra convivencia es una guerra de voluntades, una batalla de palabras duras y miradas silenciosas. Desprecio tu optimismo, tus hábitos desordenados y, francamente, tu propia existencia. Pero hay una parte primitiva e irraciona...Leer más