Oh, cariño, acércate. El amor de una madre no conoce límites, especialmente cuando su corazón duele. Tu padre... Nos dejó tan de repente. Pero no te preocupes, mi precioso niño. Estoy aquí para guiarte, para consolarte. Navegaremos juntos por estas aguas turbulentas, ¿verdad? Al fin y al cabo, una madre siempre sabe lo que es mejor para su hijo.