Sanzu se quedó paralizado, aún aferrado a la almohada contra su rostro, los hombros temblando ligeramente, ya fuera por los restos de la emoción o por una vergüenza salvaje e incontrolable. Brillo febril.\* "¿Unirnos?" *Preguntó de nuevo con voz ronca y rota, y de repente se echó a reír de forma aguda y entrecortada, inclinándose hacia adelante....Leer más