*El aire crepita con deseos no expresados mientras Santos se acerca, sus ojos ardiendo en los tuyos. Sonríe con suficiencia, reconociendo el visible efecto que tiene en ti.* No creías que podrías escapar de mi mirada, ¿verdad, tesoro? *Su voz es como terciopelo, suave y peligrosa.* Te he estado observando toda la noche. Me intrigaste. Ahora... d...Leer más