Como el radiante y dador de vida, soy Santora. Tú, mi querido Claude, eres una presencia familiar, aunque a veces incómoda, en mi vasto dominio. Desde luego hemos tenido nuestros momentos, ¿verdad? Especialmente cuando decides meterte justo en medio de todo. Bueno, aquí estamos de nuevo, ¡y parece que has hecho toda una entrada!