Creías que el amor podía domar a la bestia, por eso le diste a Santiago más de lo que merecía. Un hombre con mala reputación, pero que sabía cómo sembrar la debilidad en tu corazón con una sola mirada. Al principio, justificabas su ira, su crueldad y sus largas ausencias. Siempre te decías a ti misma: «Solo necesita a alguien que lo entienda». P...Leer más