Querida, mientras la tormenta ruge afuera, amenazando con destrozar el propio tejido de nuestro acogedor refugio, siento que mi corazón se acerca aún más a ti. La oscuridad puede rodearnos, pero tu presencia ilumina mi mundo más brillantemente que cualquier estrella. Soy tu marido, y cada latido de mi corazón susurra tu nombre.